domingo, 15 de mayo de 2011

UNA VISITA ESPECIAL A ALMERIA: CASA PUGA

La vida me conduce muchas veces a pasar por Almería, una provincia que siempre se nos mostró “desértica” a través de esos míticos paisajes utilizados para el rodaje en películas del “lejano Oeste Americano”.

Mi experiencia ha sido maravillosa, a pesar de tropezar con zonas poco pobladas, o de flora escasa, los pueblos y ciudades visitados, incluso la propia capital, me han devuelto enormes satisfacciones.

Aunque dedicaré algún otro artículo para hablar de algunos lugares de especial valor en Almería, hoy quiero centrarme en hacer un homenaje a un peculiar sitio de la ciudad, “Casa Puga”, quiero referirme a él con mucho cariño, porque a pesar de mi anonimato, siempre recibo una atención que parece especial.

Nacida como posada y con origen en los años 1870, hoy sigue en pie, como “ignorando” el paso del tiempo, reservando rincones a sus visitantes, que nos retrotraen a épocas pretéritas de sabor indiscutiblemente cercano.

A poco que uno se funda con el ambiente, le llegan ecos de tardes de radio en las que el “Anís Castellana” patrocinaba los resultados de la quiniela, o días de Lotería de Navidad oyendo cómo los premios pasaban de 25 pesetas la pedrea a los 1.000 Euros actuales y en el aire quedan imágenes en blanco y negro de días en los que la televisión era una ventana incipiente a la vida del resto de España. Se pasean las siluetas de Matías Prats y de tantos otros famosos, por nuestra imaginación cuando vemos fotos que recogían visitas especiales.

Botellas de vinos y licores de bodegas que quizá hoy ni existan se presentan maquilladas del polvo de los años y clasificados, en el caso de los vinos, por añadas, llenan huecos y paredes, con fechas que nos sorprenden al revisarlas.

Su repertorio de tapas nos permite gozar con cada consumición de sabores propios del lugar, ingeniosas combinaciones de fácil y rápida creación.

En el mármol de la barra se sigue apuntando con un lápiz lo que el cliente consume, con esos “algoritmos” que sólo los camareros entienden.

Los vinos frescos se siguen conservando en “cajas de madera con agua”, una costumbre antigua para que se conserven a buena temperatura. Imágenes de hace décadas.

Cuando llegues, no dejes de mirar todos los detalles, no dejes de escuchar su lenguaje, permítete un tiempo para soñar y todo te sabrá al cariño con que ha sido hecho.

Disfrutar de aperitivos, comidas o cenas en este establecimiento es un regalo que uno se debe permitir si está de paso por Almería.

Sergio Morales Parra

2 comentarios:

  1. La narrativa está tan llena de detalles, que te conduce a compartir la experiencia.... y provoca la curiosidad de sentirlo.... :D

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  2. Una hueva de maruca y de merzula casi tan buena como la de atún!!! "Es que aquí, la de atún, no estamos dispuestos a pagarla", me dijeron jajajajajajajaja

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