
Segovia es una de las ciudades más visitadas de España. Son muchos los atractivos que nos presenta, desde su Acueducto hasta su Alcázar, pasando por los lugares típicos en los que disfrutar de buena comida y buena bebida.
Recuerdo que teníamos mesa reservada en el famoso restaurante "El Duque". El resultado excelente, todo muy cuidado, el servicio quizá un poco lento, pero el conjunto de la comida fue muy acorde con lo que esperábamos. Hay que tener especial cuidado con la carta de vinos que puede dar una proyección inesperada a la cuenta.
Aunque este tipo de incursiones en la alta cocina es siempre respetable, lo cierto es que hoy sigo buscando un lugar menos "peripuesto", para tomar cochinillo al horno. Estoy seguro que en Segovia hay sitios en los que los lugareños disfrutan de un excelente "tostón", en mesas de madera y mantel de papel.

Un paseo por la ciudad nos ayudó a bajar la comida que, necesariamente, resulta pesada para nosotros los levantinos.
Al situarme junto al Acueducto me veo "enano" ante la inmensidad de estas piedras, puestas por los romanos en el siglo I, en tiempos del emperador Trajano, increíble cómo se conserva transcurridos veinte siglos.
Destacable, la visita al Alcázar de Segovia y la visita a la Catedral, aunque Segovia es una de las ciudades más bellas del Mundo y está repleta de monumentos, recuerdos del románico y con calles y rincones visitables.
Mi error en la visita, no reservar suficiente tiempo para estar en la ciudad y verme sorprendido por la hora de marchar, en la siguiente ocasión reservaré, al menos un par de días para ver Segovia y alrededores.
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