domingo, 17 de agosto de 2014

LOS LAGOS DE COVADONGA Y COVADONGA


Aunque por importancia, debería ser citada COVADONGA antes que los Lagos de sus montañas, he sido un atrevido y he decidido nombrarlos a estos antes, quizá porque si no subes a los lagos, poco puedes entender de la historia de los que en aquella parte de España encontraron refugio y decidieron organizarse y hacerse fuertes para combatir a los “invasores”, dicho de otro modo, los musulmanes, que habían venido a quedarse, allá por el año 700 d.c.


La belleza de las montañas y de sus lagos es indescriptible, hay necesariamente que ir a verlos para concebir que, a más de mil metros de altura se encuentre este paraje que bien puede recordarnos a paisajes suizos.

Después de estudiar las muchas posibilidades, aconsejo el orden que nosotros establecimos para ese día de visita a Covadonga y sus Lagos. Primero fuimos a Cangas de Onis, a su estación de autobuses, junto a ella hay un enorme aparcamiento que por sólo dos euros el día, puedes estacionar tu vehículo. 

En la estación de autobuses puedes coger el autobús que te lleva directamente a los Lagos de Covadonga.

Previo a este paso te aconsejo que compres agua, pan y las viandas que consideres que te comerías un día de campo (jamón, queso, embutidos, etc.), incluida fruta y chocolate,  disfrutarás mucho más de tu estancia en los lagos, sobre todo te acordarás de este consejo a la hora de almorzar, comer o merendar.

De la subida a los lagos te puede gustar todo, si el día está despejado de niebla, hay muchos días que la niebla hace impracticable hasta la subida. Tuve la suerte de que me salió un día muy claro, a pesar de estar algo nublado, lo que nos permitió gozar de las impresionantes vistas que la carretera te va permitiendo. Es un viaje para soñar con las alturas, sin duda.

Me llamó la atención el sistema de comunicación entre autobuses, a través de emisoras de radio, que les permite conocer en qué punto está cada uno, ya que esta coordinación es imprescindible para que ambos puedan pasar hacia arriba y hacia abajo, por una carretera que en el noventa por ciento de su recorrido, sólo permite pasar un vehículo. Así que los conductores se veían obligados a comunicarse su posición para esperar al vehículo que bajaba o, al contrario, subir mientras otro esperaba.


A los Lagos de Covadonga no está permitido subir en coche a los particulares, hay sólo una hora, muy temprana, creo que es a las siete de la mañana, hasta las ocho, en la que éstos pueden hacerlo, y sólo vehículos autorizados, después queda el tráfico cerrado. Mi consejo es que se use siempre el transporte público, permite gozar de las vistas.


Una vez arriba, el camino de lago a lago está perfectamente detallado en mapas y el camino está muy bien señalizado. Para la atención a los visitantes hay dos bares restaurantes, pero siempre los encontrarás con bastantes usuarios esperando. Nuestra opción fue buenísima, porque pedimos dos vinos y en las mesas que hay fuera para los visitantes, nos sentamos a disfrutar de un excelente almuerzo que nos habíamos llevado, como buenos previsores que somos, otros tenían por delante entre cuarenta y sesenta minutos de espera, si querían comer, también tenían la posibilidad de pedir un bocadillo, viandas nada comparables en precio y calidad a las que tú puedes adquirir antes de subir.

Hay una ruta que encontrarás que comunica la zona de los Lagos con un refugio de montañeros, es excelente el recorrido, de muy fácil acceso, pero hay que estar preparado porque el frío y la lluvia se presentan sin avisar y se pueden convertir en un incómodo compañero de viaje, fue nuestro problema, así que iniciado el camino y recorridos apenas tres kilómetros tuvimos que abandonar nuestro propósito y volver al objetivo principal que eran los lagos.

Durante esta visita te acompañarán en el camino las vacas, no dejas de encontrarte estos animales que son “uno más” con el paisaje. Aunque todo lo que ves es pasto, no te confíes y presta atención al camino, a las sendas y a los miradores, que las vacas no conocen lugar para hacer sus necesidades, así que cualquier parte es buena.

El mismo autobús que utilizas para subir es el que utilizas para bajar, lo aconsejable es parar en Covadonga, son visitas obligadas la Cueva de la Virgen y la Basílica, ambas tienen como principal intención la de honrar a la Virgen de Covadonga por su ayuda en la Reconquista.

Covadonga tiene ese aire turístico que a mí personalmente no me gusta y que no tolero demasiado, quizá por eso de que ya vivo en una zona eminentemente turística.

Así que, sin más preámbulos, terminado el recorrido en Covadonga, me dispuse a volver a mí vehículo que estaba en Cangas de Onis.

Sólo destacar que el mismo billete de autobús que compraste por la mañana, te vale para cualquier movimiento que quieras hacer entre Cangas de Onis, Covadonga y los Lagos de Covadonga, durante todo el día.


Nivel de satisfacción del viaje, terminado el día un DIEZ.

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