sábado, 26 de abril de 2014

El Descanso en Santo Domingo de Silos

Hace unos días he visitado Santo Domingo de Silos, un precioso pueblo de la provincia de Burgos. Si alguien me pidiera una definición sería la de “lugar tranquilo”.

En Santo Domingo se aprecia la belleza del silencio, la serenidad del lugar está acompañada, sin duda, por el  ambiente de recogimiento que hay en el Monasterio que es la piedra que preside el lugar.

El Monasterio Benedictino de Santo Domingo  impregna de un halo sobrenatural, todo lo que rodea Santo Domingo.  Esa es la sensación que me quedó apenas llegué al pueblo.

El olor a tierra húmeda, combinado con el que desprenden las chimeneas de los hogares, hace que el frío se convierta en algo imprescindible, complementario.
En plena primavera he sentido el frío de uno y dos grados, acompañado de un paisaje verde y húmedo, regado por el río Arlanza.

Comer en Santo Domingo de Silos es también un lujo, escogí para algunos momentos el restaurante del Hotel Tres Coronas, en la plaza del pueblo. Su lechazo es digno de dedicarle una comida. Sus vinos, los propios de la Ribera de Duelo, crianzas de nombre y añada y su personal de excelente formación en la atención al público y tuve ocasión de comprobarlo una de las noches, llegando bastante tarde a cenar y encontrando una hospitalidad propia de primera hora de la noche.

Para descansar escogí el Hotel Silos 2000, del que he de decir que es destacable su relación calidad precio, la limpieza de sus instalaciones, bastante modernas por cierto. Me engañó en la publicidad que, en internet, encontré del hotel la definición de su localización, porque, daba la impresión de encontrarse lejos del Monasterio y del pueblo, cuando realmente saliendo del hotel, lo primero que se encuentra uno es la muralla del propio Monasterio y las primeras casas del pueblo. El Hotel no dista cinco  minutos de la plaza central de Santo Domingo, andando.

En el restaurante del Hotel Silos 2000, donde también aprovechamos para comer algún día, son excepcionales las chuletillas de cabrito y el guiso de lechazo, de excelente elaboración. César, que así se llama el responsable del hotel restaurante, tiene soluciones para todo y en algún momento puede servirte la mejor cecina del lugar y una jamón que sin ser ibérico, tiene un excelente paso por bodega con un “curado” que imagino correspondía a las sierras y montañas de la zona. El vino que ofrece este restaurante suele ser un respetuoso jovenRibera del Arlanza, un vino que nos sorprendió, porque sus aromas son algo más suaves que los de Ribera del Duero.


Como resumen, esta es una visita obligada  a la tranquilidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario